
¿Es Yeshúa un rabino (maestro)? ¿Un profeta? ¿Un fraude?
¿O es Él quien afirmó ser: el único Hijo del único Dios verdadero, el Salvador del mundo?
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
⎯Juan 3:16 TLV
La manera en que respondas esta pregunta tiene implicaciones tanto ahora como para siempre. No es un accidente que estés leyendo estas palabras hoy. Si nunca antes has considerado quién es Jesús y por qué la respuesta importa en tu vida, por favor sigue leyendo.
La vida y muerte de Yeshúa puede comprobarse a partir de fuentes externas. El historiador del primer siglo Josefo escribió un relato que ofrecía un recuento histórico del pueblo judío para el emperador Vespasiano. Josefo mismo era de nacimiento hebreo, pero no era creyente en Yeshúa. Josefo claramente no tenía ninguna razón para ofrecer algo que no fuera un relato preciso de la vida de Jesús. Escribió en su obra Testimonium Flavianum:
Por aquel tiempo vivió Jesús, un hombre sabio, si es que es lícito llamarlo hombre, pues era un realizador de obras maravillosas, un maestro de aquellos hombres que reciben la verdad con gusto. Atrajo hacia sí tanto a muchos judíos como a muchos gentiles. Era el Cristo, y cuando Pilato, a instancias de los principales hombres entre nosotros, lo condenó a la cruz, aquellos que lo amaban desde el principio no lo abandonaron; porque se les apareció vivo de nuevo al tercer día, tal como los profetas divinos habían predicho esto y otras diez mil cosas maravillosas acerca de él. Y la tribu de los cristianos, así llamados por su nombre, no se ha extinguido hasta el día de hoy.
El Tanaj, la Biblia del pueblo judío, también conocida como el Antiguo Testamento, está lleno de pruebas y promesas sobre un Salvador que vendría de la línea del rey David y redimiría a las personas de su pecado y quebranto. Yeshúa cumplió perfectamente más de 324 profecías sobre el Mesías venidero contenidas en el Tanaj.
Según el matemático Peter Stoner, la probabilidad de que una sola persona cumpliera incluso 48 de las más de 324 profecías mesiánicas que se encuentran en el Tanaj sería de 1 en 10^157* (*1 seguido de 157 ceros). ¡Esto es tan probable como encontrar, en el primer intento, un electrón específico entre todos los electrones de toda la masa conocida del universo entero!
Un hombre que fuera meramente un hombre y dijera las cosas que Jesús dijo no sería un gran maestro de moral. Sería un lunático —al nivel de un hombre que dice ser un huevo escalfado— o sería el mismo diablo del infierno. Debes elegir. O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios, o bien un loco, o algo peor. Puedes tildarlo de necio, o puedes postrarte a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no vengamos con la condescendiente tontería de que fue un gran maestro humano. Él no nos ha dejado esa opción.
⎯C.S. Lewis, Mero Cristianismo